“El caso Andreas Lubitz”

Publicado por en Reflexiones

Cuando me enteré hace unos días del accidente de avión en Los Alpes franceses , en mi cabeza apareció la imagen del piloto accionando el botón para estrellarse…
La verdad, es que, ni lo comenté. Pensé, como muchas otras veces, que el no compartir estos pensamientos, me ahorraría muchas explicaciones.
Quizá, lo que no quería aclarar, porque es evidente que no tengo “superpoderes”, es que esto se llama simple intuición terapéutica.

El caso, es que mi cabeza, como la de aquellos que trabajamos en Salud Mental, es decir “los que trabajamos con la psique como instrumento”, estamos entrenados para captar otra realidad bien distinta: la realidad interna del sujeto.
Es decir, la realidad particular que cada uno tiene. Esa que algunos se empeñan en no ver, en desestimarla como si no existiese.
Pero ya sabemos, que el hecho de empeñarse en no verla, no significa que no esté. Es simple negación. Porque aunque te empeñes, ésta te condiciona a ver la vida tal y como la has construido allí dentro.

Para más inri, hoy la SER, como muchas otras radios de España, lanzaba opiniones “supuestamente de expertos”, empeñándose en hacer hipótesis de este caso…
Y allí comenzó mi indignación:
-¿ Se puede opinar en la radio sin saber nada de psicopatología?… Pensé.
Aunque he de reconocer que el intento de dar sentido al horror de lo inesperado de esta catástrofe homicida, es un intento de hacer algo con el sufrimiento, de empezar a hacer un duelo .

Lo cierto es, que los comentarios acerca de la patología de Andreas eran tan poco acertados, que me indigné.
Lo diagnosticaron de psicópata, de enfermo mental, de tener esquizofrenia…Decían, que seguramente como muchos de estos enfermos, no tomaría la medicación, o no estaría diagnosticado de tal…
-¡¿“Esquizofrénico”?! ¿No es terrible escuchar todo esto?

Me indigno al escuchar hablar de este tema como si todo fuera lo mismo, es más, como si supieran…
Es como si yo me pusiera a hablar en la radio de Física Cuántica o de Arquitectura.
Es que, ¿cualquiera pueda hablar?. Y me pregunto ¿ cuántas veces será necesario aclarar que este tipo de “ enfermos” como ellos dicen, no van matando gente y menos de esa manera tan exhibicionista… Cuántas veces tendremos que repetir que el cuadro de patologías en el ser humano es tan amplio, y tan complejo, que ponerle un título lo reduce, lo limita…No es tan simple. No hay un patrón tipo. Hay vidas. Hay sujetos. Y cada historia es diferente. Cada patología lo es. Por tanto, no hay psicóticos o depresivos sino personas que tienen depresión o psicosis. Y cada caso será único…

Pero si alguien quiere entender algo tan complejo, en pos de dar sentido a lo ocurrido, ahora conmigo, intentaré explicar cómo puede funcionar alguien como Andreas y qué pudo pasarle dentro suyo para cometer algo tan terrorífico.

Andreas, seguramente sufría de un tipo de depresión muy concreta . Una depresión cuyos síntomas no son la tristeza, la apatía, la desgana o el llanto, ni si quiera estos sujetos pueden retirarse de la realidad sin más, ni siquiera son conscientes de su gravedad.
Es más, algunos en vez de alejarse, se entregan de forma desenfrenada a la actividad sin límite. A “hacer” sin parar…A parar el pensamiento.
A su vez, intentan escapar de una sensación de vacío que invade todo, que les puede llevar incluso a no sentir nada. Una nada que se mezcla con impulsos a veces agresivos. Hacia ellos o hacia otros. Y todo teñido encima, de sentimientos de omnipotencia. No hay culpa. Ellos creen que pueden con todo.
En esa omnipotencia nadó Andreas, llevándole a perder la razón por un momento, cometiendo el acting tan espantoso.
Es decir, que Andreas pudo convertir el deseo de desaparecer en la destrucción total de toda la realidad real que le rodeaba. Su vida y la de los demás. Si él no existe nada debe existir. O si no existo para nadie, para mí, nada existe.

Pero si nos alejamos de este caso concreto y nos vamos a lo que sucede en este gremio, como en muchos otros, os cuento, que encontramos historias muy penosas.
Recuerdo a mi tío, hace años, contándonos historias de algunos de sus compañeros de trabajo.
Él voló veinte años con Lufthansa…Y nos contaba que el porcentaje de compañeros con depresión era altísimo.
Hablaba de vidas truncadas por el alcohol, separaciones, abuso de drogas…En fin , de muy poco equilibrio, si hablamos en términos de salud mental.

Personas que sobrevivían entre bajas y altas por casos de depresión, fobias o ansiedad…Es decir, un sector, como muchos otros, propenso a la depresión y a las adicciones. Todo un racimo de patologías.

Con todo esto quiero, más que exponer, reivindicar, algo que creo es responsabilidad un poco de todos.
Y es el hecho de preguntarnos el por qué para algunos es tan difícil mirar para adentro, ¿Por qué hay personas que aún hoy en día, en pleno siglo XXI no piden ayuda? ¿ Por qué es tan mal visto sufrir, si este sentimiento va con el hecho de vivir? ¿ Por qué si unos saben del sufrimiento de otros, no pueden ayudar a quien sufre y que puedan tratarse? Y no solo farmacológicamente, sino y sobre todo un trabajo de psicoterapia.
Sé que suena osado decir todo esto, pero es necesario escucharlo:

“Los que están en terapia no son los locos, como muchos creen. Lo son aquellos que creen que pueden con todo sin ayuda de nadie, aquellos que aún piensan que sufrir es de débiles mentales y que hay que ser fuerte, sin más, sin detenerse ante nada”.

Los que estamos alrededor de este tipo de sujetos tampoco podemos ser cómplices. No podemos mirar a otro lado. Porque este sujeto aguanta hasta un límite, pero cuando algo sobreviene inesperadamente, ese hecho, aunque sea mínimo, rompe las defensas del Yo de tal manera que la ruptura psíquica es casi total. Es más, o se rompen por dentro o lo sufren los demás.

Así que, os invito a que reflexionemos todos sobre las personas que tenemos a nuestro alrededor. Aquellas que están sufriendo psíquicamente.
Que no miremos hacia otro lado. Que sepamos ayudarles para que puedan pedir ayuda a tiempo. Porque el tiempo en estos casos SIEMPRE juega en contra.

Y sobre todo, que miremos a las autoridades, responsables de dirigir la Sanidad de este país, para que miren y que piensen por qué pasan estas cosas y que entiendan que la inversión en Salud Mental es fundamental para que esto no suceda.
Es tan necesario crear conciencia de esto, como querer crear los medios necesarios para tener una Sociedad Sana. Porque esta Sociedad medicada que tenemos es una Sociedad enferma.

Gisela Renes

Es psicólogo y psicoanalista. Miembro del Centro Psicoanalítico Valenciano (APM) y Vocal en Valencia del IEPPM(Instituto de Estudios Psicosomáticos y Psicoterapia Médica).
Especialista en psicosomática y psicoterapia médica. Profesora de PIR-MIR en EVES en la asignatura de Psicoanálisis en niños y adolescentes desde 2009. Ha realizado conferencias sobre psicoanálisis entre las que destacamos algunas como “El miedo escénico; de la emoción a la creación” o “Un cuerpo para dos” en el Colegio de Médicos de Valencia.
Participó como psicoanalista infantil en la sección de Radio 9 " Cosas de nanos". Profesora del Máster de Arteterapia en la Universidad de Bellas Artes de Valencia.
Empieza en la música con veinte años. Mientras estudiabala carrera de psicología en Valencia (España) compaginaba un proyecto de música brasilera.En éste entró en contacto con Nacho Mañó, su marido, con el que hará la mayoría de sus proyectos musicales.

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