EL IDEAL EXALTADO

Publicado por en Reflexiones

 

En la tarde de ayer leí en un post, un comentario crítico de lo más gracioso donde una chica confundía una noticia sobre Bono de U2 con el ex ministro de defensa José Bono. Fue gracioso el acto fallido, porque realmente nada tenía que ver con dicho personaje. Es evidente que no leyó el artículo, ni vio la foto porque se hubiera dado cuenta pronto de su equivoco.

La cuestión es que seguramente cegada por la rabia hacia ese señor y hacia lo que su partido representó, le hizo un buen trajecito a modo catártico, quedando ella de lo más ridícula. ¡Bendito sea el inconsciente porque te pone rápidamente en tu sitio!.

Otros post o programas de televisión tienen menos gracia en sus opiniones o son simplemente de muy mal gusto, rozando la falta de educación. Porque intentando opinar de temas políticos o religiosos, ahora todo se confunde, dicen cosas tan gordas que si se pusieran a pensar por un momento, serían insostenibles en cualquier entorno medianamente inteligente.

Pienso a veces en hacer un ejercicio experimental para saber qué pasaría si por un momento cambiaran la cara de quién lo dice, porque más de uno caería en la cuenta del despropósito que está diciendo.

Se ve que en momentos de convulsión hay mucha gente que necesita soltar la crítica-bomba a modo catártico, solo por el simple hecho de quedarse bien a gustito. En sí mismo puede ser hasta terapéutico pero el problema es el ejemplo que estamos dando a los que vienen detrás. Y si agregamos caldo al asunto, encima vienen más cabreados.

Para más inri muchos de “los que opinan” ni se documentan para argumentar, a veces ni leen más allá del titular. Esto se puede comprobar estos días haciendo un simple barrido de algunos comentarios que hay en el Facebook o en Twiter acerca del atentado de París, del tema de Cataluña o de alguna decisión de los gobiernos autonómicos no tan acertada.

Solo diré a modo de ejemplo que el Sr. periodista Alfredo Urdaci, ex director de TV, decía en su programa del otro día que la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena tenía que estar contenta porque nadie le había empotrado el coche en el Ayuntamiento. En fin, creo que solito se define.

Lo triste es que protegidos por la libertad de expresión estamos acostumbrados a escuchar, ver y decir cosas  donde el contenido de lo que se debate o se muestra es lo que menos importa. Además, ya sabemos que ocupa el mismo espacio una verdad que una mentira. Por tanto ¿Qué estamos haciendo con la información?. ¿En qué momento nos hemos sometido y resignado a la ignorancia?

Me da la sensación que en este juego del descredito constante en el que vivimos ya ni podemos apreciar lo que dice el otro, si es o no sensato, o si la propuesta de turno es interesante.

Tampoco importa si compartimos los mismos valores o parecidos. Porque si viene del “enemigo” es destruido en su totalidad.

Es decir, que nos defendemos tanto ante determinada gente que la información que nos entra de ellos ya se integra en nuestra psique deformada.

Porque el miedo está en que si escuchamos atentamente o de forma más constructiva lo que viene del otro, puede hacernos cambiar nuestra opinión, desmontando en consecuencia el edificio donde hemos construido  internamente nuestra verdad.

Volvemos a lo mismo, ¿qué hace la gente frente al miedo? Destrucción. Ataque.

¿Y por qué? Porque simplemente no pertenece al grupo, o clan .

Esto de la “identidad grupal” da mucho para hablar y muchos sociólogos ya lo han hecho desde tiempos inmemoriales teorizando sobre cómo es dicho funcionamiento mafioso. Pero el caso es que desgraciadamente lo seguimos repitiendo.

Así que desde mi sillita humilde analítica daré solo una pincelada a modo de conclusión sobre lo patológico de este comportamiento y el camino peligroso hacia donde parece ir esta Sociedad si no cambiamos nuestro propio paradigma.

Podríamos concluir diciendo que siempre ha habido personajes públicos, maestros, lideres, gente con poder que ha funcionado así, con un funcionamiento psicótico, mafioso e incluso paranoide. Pero ahora todos estamos expuestos (por el poder que da la red) a generar grupos a nuestro alrededor, gente que nos siga convencidos de lo que decimos. Así que el cuidado en emitir ciertos comentarios y opiniones debe ser aún más cuidadoso si cabe, porque lo realmente preocupante es que ahora todos podemos influir en el otro y si nos dejamos llevar por nuestras pasiones podemos influir de forma absolutamente negativa.

Así que os propongo un juego algo paradójico si queremos cambiar las cosas verdaderamente, informémonos de todo y a la vez desinformémonos. Juguemos a desinvestir, a cambiar las caras de aquellos que emocionalmente rechazamos, cambiemos sus voces y solo oigamos el mensaje, el contenido. Quizá no podamos cambiar muchas cosas de golpe pero si nos ayudará a comprender poco a poco y mejor nuestro pequeño entorno. Solo así podremos separar y ver con más luz lo que hemos deformado por nuestra propia historia. Hagámoslo por los menos por aquellos que vienen detrás , que además de estar cabreados, muchos de ellos vienen más frágiles porque sus ideales y sus proyectos de vida, encima, ya se les han caído antes de empezar a vivir como adultos.

Gisela Renes

Es psicólogo y psicoanalista. Miembro del Centro Psicoanalítico Valenciano (APM) y Vocal en Valencia del IEPPM(Instituto de Estudios Psicosomáticos y Psicoterapia Médica).
Especialista en psicosomática y psicoterapia médica. Profesora de PIR-MIR en EVES en la asignatura de Psicoanálisis en niños y adolescentes desde 2009. Ha realizado conferencias sobre psicoanálisis entre las que destacamos algunas como “El miedo escénico; de la emoción a la creación” o “Un cuerpo para dos” en el Colegio de Médicos de Valencia.
Participó como psicoanalista infantil en la sección de Radio 9 " Cosas de nanos". Profesora del Máster de Arteterapia en la Universidad de Bellas Artes de Valencia.
Empieza en la música con veinte años. Mientras estudiabala carrera de psicología en Valencia (España) compaginaba un proyecto de música brasilera.En éste entró en contacto con Nacho Mañó, su marido, con el que hará la mayoría de sus proyectos musicales.

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