¿HAY UNA RE-EVOLUCIÓN DEL SUJETO Y UNA NUEVA MATERNIDAD?

Publicado por en Reflexiones

Tenemos que reflexionar sobre los cambios profundos en nuestra sociedad actual para entender el tipo de niños que recibimos en nuestras consultas. Saber cómo interpretar su mundo interno, sus deseos y sus angustias es nuestra tarea. Pero para ello tenemos que saber que la realidad externa no se escapa a los cambios que vemos en la clínica y a los nuevos tipos de familia que sufren estas transformaciones. Porque dichas transformaciones no pueden ser inocuas para el psiquismo.

Con anterioridad he hablado de cómo se constituye el psiquismo y de las funciones paternas, sobre todo de la función de la madre como dadora de sentido desde los inicios de la vida del niño. Partiendo de allí, ahora me quiero centrar en la realidad que rodea a algunos niños, tomando como ejemplo “la hospitalización temprana” para mostrar que el entorno real primero en el que se viene al mundo, le puede salvar, técnicamente hablando, porque le trae a la vida, pero puede dejarle una huella en su psiquismo que hará que se desarrolle de una manera más patológica sino le brindamos las condiciones necesarias. Y por parte de los médicos obviar esto es una irresponsabilidad muy grande.

Mi deseo de abordar este tema viene como resultado de la demanda de un tipo de clínica que vemos hoy. Y que está relacionada íntimamente con los cambios y el momento actual que vive nuestra Sociedad. Una Sociedad que empuja a las madres a ser madres tardíamente. A tenerlos sola porque es su derecho, obviando que detrás de una inseminación siempre hay un hombre, un padre. Una Sociedad que pide además a los niños que han nacido en circunstancias muy particulares a no expresar sus angustias o síntomas, o traumas primeros, sino a borrarlos con la medicación. Una sociedad que los aparta del sistema. Una Sociedad que tiende a borrar la subjetividad particular de cada cual.

Por tanto tenemos que empezar a aceptar entonces que el cambio en la realidad médica, institucional y en los ideales supuestamente modernos y actuales, es susceptible de marcar un destino diferente en cómo se constituye y desarrolla la subjetividad de alguno de nuestros niños . Quizá aceptarlo totalmente es mucho decir, pero sí os doy algunos ejemplos quizá es más fácil poder pensarlo de esta manera.

Actualmente los blogs sobre infancia y el mundo escolar y médico que los rodea están plagados de artículos acerca de la hiperactividad, falta de atención, síndromes autistas, problemas de alimentación, sueño…Pero por otra parte son muy pocos aquellos que profundizan en el por qué ese niño termina padeciendo estos síntomas. Porque así se presentan. Se convierte el síntoma en lo que lo define al niño. “Soy hiperactivo” , “soy anoréxica” , “soy autista”…Como si él estuviera fallado o fuese únicamente eso. Además se obvia el por qué se han producido estas fallas.

Es evidente que él es más que el síntoma que le define. Además no vive aislado sino que está inmerso en una familia. Entonces ¿también hay que culpabilizar a sus padres? ¿ hablaremos entonces de familias hiperactivas, familias desafiantes, insomnes o familias psicosomáticas? ¿O por el contrario vamos a construir desde lo terapéutico y lo educacional para que todos puedan entender cómo han de tratar a estos niños?

Primero habrá que aceptar que esto no es un problema aislado sino que como familias estamos inmersos en una Sociedad que también rotula, medicaliza , enferma y crea ideales imposibles.

Está claro que eso daría mucho que hablar y que puede resultar simplista y algo pesimista. Y tampoco pretendo aquí repartir responsabilidades, sino mostrar que la subjetividad se desarrolla mejor si incidimos allí, en crear las mejores condiciones para que ese momento fundante sea lo más adecuado. Es decir, que las madres recuperen ese lugar privilegiado de ser las verdaderas protagonistas de su maternidad. Internamente y externamente capaces de ser madres con lo que ello implica.

Por ello hoy quiero cargar el peso en la realidad externa que rodea a algunas madres hoy.

La cuestión a plantear sería: Si la maternidad es un proceso que se mantiene en el tiempo de una forma estática, ¿deberíamos tener en cuenta por qué hoy está cambiando? ¿Vemos en las madres más patología ?¿ Por qué la mujer no quiere o no puede ser madre cuando su reloj biológico se lo pide? ¿Qué factores influyen?

Básicamente la madre que hoy vemos, llega con unas dificultades enormes acerca de su propia identidad, con un narcisismo ( autoestima) empobrecido y muy frágil de sostener. Por tanto muy fácil de fracturarse frente a los cambios de fuera.

Viene con un discurso en el que dice no reconocerse en su función, y por tanto no puede ser con sus hijos “un buen objeto narcisizante”. O dicho en palabras de Winnicott, no puede ser un buen espejo donde su hijo pueda reconocerse para más tarde Ser. ¿Por qué? Porque ella no se siente reconocida como mujer y como madre. Y si además agregamos las malas condiciones que el entorno laboral crea alrededor de este tema, apaga y vámonos. Ya que el deseo de ser madre a una edad determinada viene sepultado creando múltiples conflictos que perturban su equilibrio psíquico, somático y emocional. Equilibrio que es importantísimo para ser madre en plenas condiciones.

Muchos de vosotros podéis dar por sentado e incuestionable que una mujer por el simple hecho de serlo lleva implícito esa función materna interna que facilita el buen desarrollo del bebé , pero no siempre es así.

Por tanto hay que poner el foco en la realidad ( interna y externa) que rodea a la mujer en el momento en que decide ser madre y qué pasa cuando por fin llega el bebé. Para explicar después, cómo se ha creado ese vínculo primero más patológico con su hijo.

Os invito por tanto a imaginar cómo ha sido el encuentro real con ese niño. Encuentro con un objeto externo-interno en un momento, en una circunstancia y contexto determinado que conformará una forma de ser y de estar en el mundo. Y que a su vez dará la consecuencia de una forma “muy particular” de relacionarse con el otro (padres-niños-escuela-grupo-cultura- mundo).

Iremos a esos fallos pero esta vez desde los cambios sociales:

Desde hace unos quince años, quizá un poco más, por los avances en el mundo de la medicina, padres que no podían serlo hoy, no tienen esa limitación. Más de 5.000.000 de niños nacidos por FIV , por tanto nacimientos prematuros la mayoría, con los cuidados neonatales que esto supone cuando no pasan por UCI.

Aunque hoy no voy a profundizar en lo que se mueve internamente en este tipo de padres , si está bien resaltar que la frustración y el sentimiento de impotencia por no ser padres de forma natural se queda taponado, no se resuelve, por lo menos no a nivel interno, o no del todo en muchos casos.

Por otro lado las adopciones han crecido en estos últimos años. Sobre todo aquellas que vienen de lugares con el mínimo de recursos ( personales y materiales).

O simplemente y no por eso menos grave, recibimos niños que no pueden tener los cuidados mínimos de calidad y tiempo que merecen cuando vienen al mundo, porque sus padres no tienen el espacio psíquico para poder pensarlos o por su situación laboral, que al final es lo mismo, no hay lugar psíquico para ellos.

Al empezar ya lo apuntaba, que actualmente, fruto de estos tiempos donde lo subjetivo está en riesgo, nos llegan niños incluso bebés, con patología muy grave en forma de cuadros autísticos, problemas de hiperactividad, neurosis de carácter. O con una sintomatología psicosomática muy particular (trastornos de sueño, de alimentación, enfermedades autoinmunes, de piel…)

Lo común en todos es que este primer encuentro no se ha podido dar en las mejores condiciones o por lo menos las deseables. Entonces ¿ qué tipo de encuentro se dio?

Alguno de vosotros podría pensar como apuntaba antes que alguna de las patologías que ya he nombrado no es nueva.

Freud ya hablaba de una tercera categoría psíquica que englobaría la patología psicosomática y los trastornos narcisistas. Y Ferenczi postuló y teorizó acerca de la constitución del psiquismo mostrando un cambio movido por la clínica que él veía, hace más de un siglo. Él a diferencia de Freud veía por aquel entonces pacientes con menos recursos a muchos niveles, pacientes muy graves llevándole a teorizar sobre lo que pasaba en el psiquismo a un nivel más precoz y aportando su idea del trauma.

Aunque mi visión hoy os parezca pesimista , en el trabajo clínico vemos pacientes que hoy denominamos patología actual, pero yo pienso que más allá de la gravedad sí podemos hacer muchas cosas desdeel punto de vista terapéutico. Porque sí creo que con estos pacientes se puede trabajar y esperar cambios importantes a nivel del funcionamiento psíquico, pero si y solo sí, si tenemos las herramientas adecuadas para poder verlos y así tratarlos. Y esto supone replantearnos también la técnica.

Si nos vamos a analizar el momento actual ( en la cultura occidental) tal como lo hizo Freud entonces, nos obliga a repensar nuestro lugar hoy y buscar nuevos retos para la clínica.

Quizá más que nunca los psicoanalistas tenemos que descentralizar nuestras teorías, mirar también hacia otras disciplinas para enriquecernos y volver a lo nuestro de otra manera.

Los mismos profesores nos alertan de que ellos también necesitan un cambio inminente también en el área de la pedagogía…

Por otra parte Internet, nos ha abierto el mundo de la información y nos ha dado acceso directo e inmediato a la información más remota , hasta lo más impensable. Creando nuevos canales también de comunicación.

Y esto está al alcance de los más pequeños, que parecen capacitados diríamos de una forma casi innata para manejar toda esta nueva tecnología.

Una de las consecuencias entre otras muchas es que todo el mundo opina de todo y cree su saber ilimitado. Volvemos a la omnipotencia y a la inmediatez, sin frustración. Pareciendo que todos sabemos de todo.

El mundo de la imagen también ha tomado el relevo frente a lo real. Prima el parecer ( lo superficial) frente al ser.

Si vamos a la medicina, sobre todo a las salas de maternidad y cuidados neonatales, actualmente está todo estandarizado, protocolizado, instrumentalizado pero paradójicamente, más que nunca cuestionado por todos. Vemos en estas unidades, algunos del personal sanitario (matronas, enfermeras, médicos…) que instrumentalizan su función dejando a la madre en ese lugar “excluido” de no saber y no enterarse.

Casi diríamos que se la coloca en una posición infantil y regresiva.

Volvemos a la pregunta ¿ en qué condiciones está entonces el narcisismo-autoestima de la madre, si esto es así?. Sin hablar de que cuando se le da la función, más bien se le reconoce portadora de ella, la mayoría de las veces es solo de un modo funcional , superficial y estandarizado. Siendo más critica aún, no se le da el lugar que es el suyo propio, sino un lugar donde moleste lo menos posible al personal sanitario para que ellos puedan tratar al bebé.

A la madre se le coloca por tanto en ese lugar de no saber qué es lo mejor para su hijo. Y desde ese lugar la dejan atrapada en cientos de cuestiones:

Qué tipo de alimentación es la mejor, qué tipo de leche materna o artificial, en qué momento debe ser esta alimentación o el encuentro, el dormir, y de qué manera…Y un largo y largo etc.

Si salimos de ese entorno hospitalario y nos vamos más adelante en el tiempo. Hay colegios- guarderías que se encargan de nuestros hijos casi desde el minuto uno. Incluso hay madres sustitutas para hacer “función materna” a cualquier hora del día, incluso por la noche.

Nos hemos enterado en una de las charlas entre psicoanalistas que incluso se ofrece en ciertas comunidades como un “regalo post-parto”. O sea que el regalo es que otros cuiden de tu hijo…En fin.

También desde el punto de vista comercial vas a comprar el ajuar para el bebé y la dependienta sabe todo lo que le hará falta a él , quizá cosas incluso insospechadas para ti. Te dicen aquello que te hará falta, y tú, que vas a ser su madre, ni lo habías tenido en cuenta…Haciéndote sentir más inexperta y culpable o todo lo contrario, borrando tus miedos y ansiedades, que las tienes, a base de instrumentizarlo todo …Algo paradójico.

Tenemos al alcance música que estimula, música que calma, música que imita el sonido del útero, aparatos que esterilizan, que transmiten humedad o la quitan…Lámparas que imitan el salir del sol…Aparatos de escucha, cochecitos de todo tipo y cunas de lo más “inteligentes”…Masajes y estimulación temprana….Y un sinfín de “Cosas”. Ves, ahí si puedes elegir: ¿quiere oriental u occidental?

Todo aparentemente es súper necesario y tan útil y ¡la madre sin saberlo!…Con la culpa nuevamente y las dudas que esto supone.

Hay juegos diseñados de 0 a 3 años para interactuar, jugar, enseñar…En definitiva para estimular al niño desde el principio, con instrucciones que a veces nos cuesta hasta nosotros mismos “adultos” entender…

Pero el caso es que más allá de todo ese “marketing” estandarizado, exceso de información y estimulación…Los que nos dedicamos a intentar entender el psiquismo y sobre todo en ese momento fundante, sabemos que eso NO ES NI SERÁ LO IMPORTANTE.

Es más, que esas demandas ( juegos , método Mozart, Duérmete niño,….) no vienen del niño, no es él quien las necesita sino que están creadas desde la mente del adulto-consumidor para hacernos creer que sí lo necesitamos. Y la verdad es que satisface a todos menos al bebé , ni siquiera a la propia madre. Es más, no pretenden que entendamos el por qué, quizá porque lo que desean no es ayudar a entender al niño y a su constitución interna, sino simplemente entretenerlo,“calmar” al bebé. En definitiva “desubjetivizarlo” ya que el pobre está muchas veces en continua experiencia articialmente planeada, no atendiendo a sus propios ritmos y demandas.

Es decir, colocan al niño en posición de objeto, más pasivo si puede ser de lo que es, como si de eso se tratara. Un objeto que no moleste mucho si puede ser. Y además te venden que esto sí facilitará tu maternidad.

¡No! Lo que facilitan es que tú estés lo menos posible, entretenida pensando que tu hijo lo tiene todo, pero obvian que lo que más necesita él es una MADRE PRESENTE de carne y hueso pero sobre todo que pueda pensarlo y sentirlo.

¿Qué estatus va a tener la madre hoy y cómo se va a relacionar con su hijo, si esto es lo que prima y es valorizado por la Sociedad? ¿Cómo va a estar su narcisismo?

¿Cómo se va a representar en el psiquismo del niño de hoy? ¿ Cómo serán esas primeras identificaciones?.

Parafraseando a Winnicott, qué imagen y qué espejo será para ese hijo si está cuestionada todo el tiempo, si lo que refleja es otra cosa que no es el niño, ni es el deseo real de esa madre. Por tanto, la madre se ha convertido no en un espejo para mirar dentro y reconocerse sino para mirarse. Mirarse en unos ideales irreales, confusos, falsos. No propios, sino impostados por otros dícese “expertos”…

El objeto de mi post hoy, extenso y repetitivo, como habréis visto, no pretende responder y aclarar sino crear cuestiones más bien. Pretendo invitar a que reflexionemos el lugar que ocupamos como sujetos para nuestros hijos. Un lugar, el de madre, que necesita ser ocupado de verdad, recuperando la voz perdida. Un lugar en el que nos sintamos reconocidos y capaces de decidir sobre cómo queremos criar a nuestros hijos. Con todo esto es fácil pensar por qué hemos perdido la autoridad con nuestros hijos, ellos han captado muy bien el caos que tenemos dentro.

Quizá esta reflexión quede como una reflexión más, algo antigua o no. Pero el caso es recuperarla, volverla a desempolvarla trayéndola a este tiempo para volverla a pensar.

Somos muchos los analistas que nos cuestionamos si estamos ante una nueva maternidad, aunque estemos incluso distanciados por la lengua y por miles de Km entre nosotros.

¿Quién es la madre “hoy” que tenemos delante? ¿Qué de desconocido y qué de propio es y tiene ( en su cuerpo y en su psiquismo ) para ese niño que acaba de nacer y que se encuentra con ella?¿ con quién o con quiénes se encuentra el niño? ¿ son objetos o sujetos para ese bebé?

Y en la clínica ¿qué de verdadero y qué de simbólico pone el niño en el síntoma, juego o interacción? ¿ Vemos síntomas o trastornos?

 

Yo respondería humildemente que generalmente vemos un sujeto con fallas en su constitución, es decir, psicoanalíticamente hablando, vemos más a Narciso que a Edipo. Más ansiedad de separación, aniquilación, derrumbe que ansiedades más evolutivas.

Será a través del trabajo clínico. que no se hace sólo con teorías ni con protocolos sino a través de la relación con el otro ( analista) , en nuestras consultas; que intentaremos dar cuenta de todo esto.

Y así podremos devolverle al niño ese status princeps que debería haber tenido, escuchando cuáles son sus necesidades reales, las de ahora y las de entonces.

El trabajo analítico, para los que no estén familiarizados con el psicoanálisis, no consiste en aplicar la teoría estáticamente, ni en dar consejos, ni es su pretensión provocar un cambio de conducta en el otro. Lo que hacemos va mucho más allá, y es tan individual como lo es cada niño, cada sujeto, cada familia que tenemos delante. Porque cada uno representa y nos muestra una historia muy particular que nos descentra de lo ya sabido. Encima los que trabajamos con niños sabemos que es un trabajo de todos, porque el niño-síntoma no viene sólo. Está inmerso en una familia y entorno también muy particular, con todo un código simbólico transgeneracional que hay que descifrar. Como lo he definido alguna vez viene inmerso dentro un sistema somato-psíquico transgeneracional que le es dado y es propio.

Hablar de ser madre o padre es hablar de lo que hay detrás del hecho mismo de ser padres, pero no en general sino lo que esto significa para cada uno. No nos creamos cuando nos digan que existe la fórmula general y mágica de cómo ser padres efectivos y eficientes, como el otro leí en un post que ofertaba un Colegio. La fórmula si hay alguna es repensarse cada uno en su propia historia.

Los psicoanalistas somos bastante criticados por ello, porque no resolvemos en unas pocas sesiones, ni en una charla, ni con unos unos ítems o dando una pastilla . No invitamos a “entrar en acción” sino todo lo contrario, a detenernos a pensar lo que está sucediendo y por qué. .

El análisis por tanto es un proceso que invita a cuestionarte todo . Y a rehistorizarte.

Para terminar esta mega- reflexión os invito a que repensemos nuestros ideales, nuestro sistema educacional, nuestros métodos de aprendizaje y de saber, nuestra noción de sujeto y que hemos recogido por nuestra historia y desde allí pensar acerca de lo que significa ser padres hoy en esta Sociedad donde prima el consumo, la tecnología, la inmediatez y lo aparente. Creo que es un reto para todos y también para el psicoanálisis. Porque el sujeto que tenemos delante es hijo de otra historia.

 

 

 

 

Gisela Renes

Es psicólogo y psicoanalista. Miembro del Centro Psicoanalítico Valenciano (APM) y Vocal en Valencia del IEPPM(Instituto de Estudios Psicosomáticos y Psicoterapia Médica).
Especialista en psicosomática y psicoterapia médica. Profesora de PIR-MIR en EVES en la asignatura de Psicoanálisis en niños y adolescentes desde 2009. Ha realizado conferencias sobre psicoanálisis entre las que destacamos algunas como “El miedo escénico; de la emoción a la creación” o “Un cuerpo para dos” en el Colegio de Médicos de Valencia.
Participó como psicoanalista infantil en la sección de Radio 9 " Cosas de nanos". Profesora del Máster de Arteterapia en la Universidad de Bellas Artes de Valencia.
Empieza en la música con veinte años. Mientras estudiabala carrera de psicología en Valencia (España) compaginaba un proyecto de música brasilera.En éste entró en contacto con Nacho Mañó, su marido, con el que hará la mayoría de sus proyectos musicales.

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