LA EDUCACIÓN EN CRISIS

Publicado por en Reflexiones

Nadie se sorprenderá si comienzo afirmando que “la educación está en crisis”. Pero quizá cree sorpresa si afirmo que el hecho de que esto aflore hoy, es fruto en parte, de haber depositado el poder y el saber en personas que creíamos profesionales de la infancia. Y no hablo solo de políticos, que también, sino de aquellas personas que “vistiendo el traje de la Educación” deciden el futuro de nuestros niños.

 Estas personas, supuestamente expertas, ponen el acento en normativizar y adaptar al niño al entorno y señalan a modo de estigma cuando esto no funciona como se espera. Esto no solo demuestra su ignorancia acerca de las necesidades actuales de nuestros niños ( exceso de información y de estímulos) sino y sobre todo, ignoran cómo se desarrolla y funciona su mundo mental. Muchas de ellas, si se me permite, desde un punto de vista más ético y moral, hacen negocio además, con esta población tan vulnerable e indefensa, creándoles otras necesidades “farmacológicas” apoyándose en artificiosos diagnósticos supuestamente científicos.

 Os resumiré las condiciones necesarias que a mi parecer creo deberían tenerse en cuenta, y que por lo contrario se obvian porque conviene seguramente para algunos que así sea.

 …Hay que recordar primero que dentro del reino animal, los seres humanos somos jerárquicamente los más inmaduros e indefensos cuando venimos al mundo. Nacemos desprovistos de esa madurez instintual necesaria para la supervivencia. Pero aunque parezca contradictorio, por otra parte, venimos dotados con las mejores predisposiciones; y esa indefensión y necesidad básica con la que nacemos, es el pistoletazo de salida para que se conecten todas estas potencialidades psíquicas (toda la red neuronal).

 Esa indefensión hace que la “madre- cuidador-entorno” conecte sus emociones rápidamente haciéndose cargo de este ser singular y concreto, y si escucha bien atendiendo a sus necesidades, sabrá anticiparse a lo que es bueno o malo para él, aunque no sea su hijo biológico, y simplemente le cuide. Esta ligadura tan íntima y de corte “emocional”, coloca a esa madre en una situación de atención permanente y de total dependencia. Y dura casi toda la vida, aunque va cambiando y complejizándose con los años. Y no es mala esa interdependencia sino que es necesaria para el buen desarrollo si queremos llegar a ser sujetos humanos, por tanto sociales y emocionales .

 Esta misma indefensión también permite desarrollar una primera herramienta básica para el aprendizaje, porque nos lleva a escuchar lo propio y lo ajeno, lo plural y lo singular, lo bueno y lo malo… Lo que necesito yo y lo que él necesita, lo que deseo yo y lo que él desea …

 Lo cierto es, que lo que más necesita el niño para incorporar plenamente cualquier aprendizaje nuevo, es haber tenido una presencia activa y real de ese “otro-cuidador”. Una presencia activa es alguien que le haya querido y cuidado al ritmo que él necesitaba. Ese “alguien cuidador” habrá sido por así decirlo, su primer modelo para vincularse con el mundo y a partir de ahí el niño buscará y esperará de los demás sujetos adultos crear un vínculo muy similar al que ha tenido. Y no me refiero a que busque en el maestro un padre o madre, pero sí un adulto que se responsabilice activa y amorosamente de él.

 Si en ese entorno primero se crearon las condiciones suficientemente buenas para permitirle al niño explorar espontáneamente, desarrollar de forma libre su curiosidad y sus intereses, entendiendo su propia singularidad y por supuesto dentro de unos límites en el cuidado y la seguridad, el primer peldaño ya está conseguido y será la base para futuros aprendizajes.

 Aunque suene altamente cursi, es muy simple. Un niño estará preparado a abrirse al mundo del conocimiento si ha tenido un entorno familiar lo suficientemente estable, libre y seguro que le haya ido acompañando en ese proceso lento y largo de ir descubriendo cómo es el mundo, quién es es él y quién puede llegar a ser. Tiene que haber “otro” ( cuidador) que le invite a soñar despierto y que le haga creer en la ilusión de que hay un lugar futuro y posible esperándole fuera.

 Si además durante esos momentos del desarrollo, cuando el niño empieza a explorar su propio cuerpo y el mundo que le rodea, jugamos y disfrutamos con él de los pequeños descubrimientos que va haciendo, le haremos crecer en confianza y tranquilidad …Y si además estamos allí cuando se viene abajo porque no puede, por más frustración que sienta, podrá recuperarse y superar cualquier reto.

 Necesita: amor, apoyo, reconocimiento, coherencia, comprensión, contención y seguridad en ese camino tan largo de sus primeros aprendizajes, porque son la base para construir la autoestima. Y aclaro, que ésta solo surge y se forja, a través de ese otro que le acompaña. Por ello tenemos que ser el mejor espejo en el que mirarse. Y estar disponible para que así sea. No se trata de ser los mejores padres sino estar emocionalmente disponibles para ellos. Garantizándoles de alguna manera que habrá alguien allí siempre con ellos, pase lo que pase. Les habremos dado por tanto, lo más importante : nuestro tiempo y nuestro reconocimiento.

 Porque ya está bien de que nos engañen con discursos sobre los contenidos de la educación moderna. Parece que conviene no pensar de un modo emocional, porque es más fácil manejar una sociedad frágil , desmotivada e incrédula por su baja autoestima. Parece que no conviene que los padres estén con sus hijos el suficiente tiempo para hacerles fuertes como sujetos. Porque no nos engañemos tampoco, no hay libros ni ordenadores tan sofisticados que sustituyan lo básico: nuestra presencia activa y emocional. Porque esperar que un niño aprenda en soledad, quietecito o sin la atención necesaria por nuestra parte es una falacia, será un ser mecánico y desafectivizado, generador de patología actual: la hiperactividad, déficit de atención y depresión.

Así que os invito a reflexionar, que más allá de crear nuevas leyes de educación luchemos por lo básico imprescindible : Una buena regulación para que por fin Familia y Trabajo estén realmente conciliados. Porque si no luchamos por eso, por NUESTRO TIEMPO, esta sociedad tenderá a ser cada vez más falsa, adaptada, mecánica, infeliz e inculta.

 

 

Condiciones necesarias que cualquier escuela primaria debería tener y con qué condiciones deberían entrar los niños:

 

  • 1-    Que el niño haya conseguido una suficiente integración de sí mismo. Y eso solo se logra si antes ha estado el suficiente tiempo en un entorno confiable y seguro.
  • 2-    Que sus profesores garanticen que este nuevo entorno es realmente seguro y confiable.
  • 3-    Movilizar en las clases tanto el cuerpo como la mente del niño de forma  equilibrada. Y eso requiere por parte de sus profesores y cuidadores una atención emocional constante, intercalando en cada tarea un tiempo para jugar, un tiempo para el desarrollo artístico-emocional (plástico, musical…) y para lo creativo… No se debería tolerar que un niño lo busque fuera del entorno escolar. Tienen que crear esas condiciones y facilidades el maestro y la escuela.
  • 4-    Reconocer que cada niño tiene un ritmo singular para aprender, sabiéndole escuchar y entender porque cada uno es diferente.
  • 5-    Reconocer que aunque haya un modelo pactado de enseñanza, existen diferencias a la hora de aplicarlo. Por tanto hay que ser flexibles en los contenidos. Igual que no hay padres perfectos de manual, tampoco hay reglas estáticas en la educación. Hay que estar simplemente entregados y atentos, para saber escuchar y adaptarse a quien tienes delante, a los cambios culturales y así dar a cada uno lo que realmente necesita.
  • 6-    Tanto padres como profesores deben aliarse e igualmente reconocer y apoyar los triunfos como reconocer y apoyarles en las caídas. Y eso no se consigue calificando y etiquetando. Necesitamos romper con el mandato de crear líderes que fomenten la competición entre ellos . Habría que simplemente acompañar al niño en su aprendizaje olvidando las calificaciones que separan y crean artificialmente diferencias. El progreso debería medirse cualitativamente y no cuantitativamente, dependiendo de la madurez psicoemocional de cada uno.

 

Terminaré dirigiéndome a nuestros políticos:  Apoyar a las familias desde un principio, desde los inicios de la infancia, es ofrecer los medios para organizarse. Y para ello necesitamos de una conciliación real y suficiente entre trabajo y familia. Esa es la base de una Sociedad sana y feliz, y no de una Sociedad simplemente productiva.

 

Gisela Renes

Es psicólogo y psicoanalista. Miembro del Centro Psicoanalítico Valenciano (APM) y Vocal en Valencia del IEPPM(Instituto de Estudios Psicosomáticos y Psicoterapia Médica).
Especialista en psicosomática y psicoterapia médica. Profesora de PIR-MIR en EVES en la asignatura de Psicoanálisis en niños y adolescentes desde 2009. Ha realizado conferencias sobre psicoanálisis entre las que destacamos algunas como “El miedo escénico; de la emoción a la creación” o “Un cuerpo para dos” en el Colegio de Médicos de Valencia.
Participó como psicoanalista infantil en la sección de Radio 9 " Cosas de nanos". Profesora del Máster de Arteterapia en la Universidad de Bellas Artes de Valencia.
Empieza en la música con veinte años. Mientras estudiabala carrera de psicología en Valencia (España) compaginaba un proyecto de música brasilera.En éste entró en contacto con Nacho Mañó, su marido, con el que hará la mayoría de sus proyectos musicales.

Ultimas entradas por Gisela Renes (ver todas)