LA POLÍTICA AL DIVÁN

Publicado por en Reflexiones

Creo que en este país nunca se ha escrito tanto y en tantos espacios acerca de lo que hace, dice y piensa la clase política.

Lo vemos en Twitter, Facebook, periódicos, debates televisivos, páginas especializadas, blogs y foros de distinta marca y color. “Todos” hablamos de cómo es este personaje, qué tiene, qué ha prometido y a quién. Y cómo lo ha hecho…

Incluso ayer aparecía en las redes sociales una publicación de las supuestas notas de primaria de Rajoy, con fotito de Marianito  inclusive.

Y no hablemos de los improperios que los “fans” de una determinada formación, lanzan a los “fans” de las otras formaciones políticas, de forma diaria e incluso insultante la mayoría de las veces.

Parece estar claro que estamos ante la representación del mayor sainete político. Como lo define el diccionario español, los sainetes son actos teatrales de carácter jocoso, representados antiguamente en el intermedio o al final de una función. Con personajes populares, de tipo grotesco y ridículo.

Por lo que se ve, sigue vigente . Antes era una manera de entretener al público a través del humor. ¿Y hoy? me pregunto. ¿ O de manipular al pueblo, además? .

Porque no podemos dejar de ver, que antes era una manera de permitir un modo de expresión, que muchas veces traía una carga de denuncia, porque no se podía hacer de otra manera. Y además distraía a la gente, por unos momentitos, de las penurias de todos los días. Esa ha sido nuestra cultura, reírnos de nosotros mismos.

Pero siendo realistas, más allá del entretenimiento, no sabemos si realmente algo cambiaba…

Lo más sorprendente, es que en pleno siglo XXI seguimos haciendo lo mismo. La gran diferencia es que las redes sociales nos permiten ahora, que seamos no solo simple espectadores sino también un poco actores dentro del sainete en cuestión, participando activamente en él.

No es que piense que hacer humor de aquellos que ostentan la autoridad y mostrar sus fallos al público es algo malo. Todo lo contrario. Lo malo, a mi parecer, es cuando esto se utiliza a modo de escaparate para exhibir solo lo malo del otro, sin ver que en el conjunto de la escena estamos de alguna manera nosotros también.

Además, hoy hay otros medios para cambiar las cosas, no la simple crítica satírica…Pero entonces, ¿qué nos falta por aprender?

He de aclarar antes de seguir, que aquí meto en el saco tanto a los que opinamos desde fuera, como a los que están dentro de la escena política y sus satélites, que son los medios de comunicación. Porque ahora está y estamos todos mezclados. Y ese es el tema para mí a analizar.

Por tanto, cualquiera, puede convertirse en el actor principal, y a veces sin pretender serlo. Es más, lo que estamos viviendo ya ha dejado de ser un espectáculo de sainete. ¡ Abramos los ojos! porque se puede convertir si no ponemos distancia, límites y actuamos, en una tragicomedia.

Otra de las cosas que sucede, es que solemos quedarnos más en el programa que se vende y no en quién lo vende. No nos cuestionamos o no lo suficiente, a la persona que está detrás diciendo o defendiendo solo una idea. Porque una idea, incluso una buena idea, puede convertirse en la peor de todas según quién la ejecute.

Y lo realmente peligroso es que no estamos viendo, que a veces, hay mucha patología en el personaje elegido. No solo es importante su carrera política sino cómo funciona ese personaje.

Y paso a explicar y describir por qué digo esto.

Para ello, a modo un poco simplista y general, pero no por ello menos cierto, mostraré algunas de las patologías más comunes que veo en la escena política, incluso en algunos fans de los siguen y defienden.

Y aunque las separo en distintos tipos , todas ellas parten de un fondo común: una fragilidad narcisista de base.

Tenemos los que funcionan de un modo más psicótico, tomando como bueno solo lo que hace su compañero de partido , o su amigo de Facebook-Twitter o el periodista de la misma cadena… Es decir, funcionan en “supuesto básico”: como eres de los míos te defiendo hasta la muerte, tengas o no razón.

Esta forma de actuar de tipo “ mafioso” son funcionamientos muy primitivos. Y piensan en términos absolutos: “si piensas como yo, estás conmigo ; si no, estás fuera”.

Hay otros de tipo de funcionamiento más perverso que disfrutan cuando el otro está jodido, la finalidad no es conseguir lo mejor o sacar lo mejor para todos, sino la finalidad está en sentirse por encima del otro. Someterle. Disfrutan placenteramente haciendo sentir al otro débil y ridículo…Haciéndoles sufrir.

La patología más común sería la de aquellos que utilizan “los medios” o “el partido” de modo exhibicionista donde mostrar sus pensamientos. Cualquier pensamiento, por estúpido o incoherente que este sea. Y solo con la finalidad de encontrar relevancia. Sólo por estar incluido dentro de la escena y tener los focos para sí.

Estos funcionan desde un punto de visto más histérico, donde lo importante es estar en el Centro de Todo, aunque ese centro sea incluso malo. Creo que todos conocemos alguno así. Lo que no se dan cuenta es que destacan incluso en la penuria, con lo malo.

Otros, son aquellos que se mueven por angustias más paranoides y atacan al oponente de manera abierta, da igual lo que diga el otro. Se sienten perseguidos y atacados por él y entonces contraatacan. Llegando a fabricar verdaderos delirios para justificar sus actos.

En Facebook, de estos vemos muchos, incluso más allá de la política, porque encuentran en las vidas de los demás (famosos, dirigentes, “gente con cierta relevancia”, o simplemente diferentes a ellos ) algo donde proyectar sus frustraciones. Atacan la diferencia. Lo que les separa o envidian es lo que les mueve.

Este sector es muy delicado y peligroso, al igual que el primer grupo, porque se autodefinen poseedores de la verdad. De abanderar grandes ideales, en pos de la justicia y la moral. Y un “supuesto” altruismo.

Quieren lo mejor para España. Como si ellos fueran los únicos que saben qué es lo mejor para España.

Es más, me hace gracia, porque hablan de España como si fuera una persona. Y encima una persona frágil a la que hay que cuidar de que la violen o la sometan. Todavía no se han enterado que “España” es una abstracción. Y que esta es muy potente.

En fin, a todo ellos les diría que este concepto de España incluye un conjunto de personas, distintas en sí misma como lo es la historia particular de cada uno.

¿A dónde quiero llegar? A que me parece, desde mi humilde opinión, y fuera de toda ironía, que estamos llegando a un punto en que solo parece movernos nuestras propias pulsiones. Funcionamos de un modo primitivo o infantil. No como las personas adultas que somos y que hemos aprendido de un pasado. Y este país ha tenido un pasado muy pesado…

El caso, es que si dejamos que lo “distinto” nos hiera. Y no exploramos aquello qué nos viene a decir. Si dejamos que esto ocurra, nos convertiremos en un país dirigido (porque nosotros los habremos puesto ahí) por niños jugando a dirigir. O jugando a ser adultos. O más bien, con adultos enfermos, donde el juego perverso del poder está servido. Donde lo que se mueve detrás de cada decisión importante, es una voz infantil jugando a ver quién la tiene más grande. Y perdonad por lo vulgar de la expresión.

Todo esto, evidentemente, nos lleva a hacer y recibir una política que dista mucho de la política que trabaja por las necesidades comunes . Esto dista mucho de ser una política para todos.

Es más, una política que no busca el bien general, sino el particular, no es política. Y encima algunos se creen en el derecho de exigirlo para sí mismos, cuando esto no lo tienen ni en cuenta.

Es decir, una política, donde lo conseguido solo sea para unos pocos, “ aquellos que gritan más porque pueden”, o de los que “tienen mucho que perder” o al revés, de los que ya “no tienen nada que perder” es una política patológica. Y nosotros somos los responsables de ello.

Es una pena comprobar cada día, que foros donde se muestra personas con pensamientos diversos, no sean utilizados para eso, para mostrar pensamientos diferentes. Por el contrario, se les condena abiertamente sin escuchar ni argumentar.

¿Por qué hay tanto miedo a escuchar algo diferente? ¿Por qué estos espacios no sirven para abrirnos el foco?

Pero atacar si sabemos, tenemos historia de conquista….

Creo que hay que dejar de defendernos y escuchar, reconociendo que todos somos seres limitados, y no de todo podemos saber y hacer. Y ver más allá de lo que está iluminado es lo que nos hará libres para buscar otras formas de pensar que complementen lo que sabemos y así enriquecernos.

Pero lo que ocurre, es lo contrario, utilizamos los foros para criticar al otro solo porque es el otro. Para ver cómo el “nuestro” deja por los suelos al “otro”. Como si de un juego de tronos se tratase. Como si hubiera un enemigo real.

Lo que sucede es que se termina perdiendo la perspectiva. Y aquí señores, no gana ni uno ni otro. Ganamos todos o perdemos de igual manera todos. Todos por igual.

Me entristece y me da rabia ver que todavía algunos luchan por querer una sociedad teñida de un mismo color, porque para mí, eso nos lleva a extinguirnos como Sociedad plural que somos. Va en contra de lo que es y debería ser una Sociedad .

Les recordaría a todos ellos que cualquier sociedad humana es un colectivo de ciudadanos que viven y conviven en un mismo país, sujetos, que no sometidos, a la misma autoridad política, a las mismas leyes y a las mismas normas de conducta. Un colectivo que está organizado socialmente y gobernado por las entidades que velan por el bienestar de este grupo. ¡Plural!. Pero no por ello iguales entre nosotros.

Y ahí me quiero quedar, resaltando lo que creo es lo más importante de todo, para mí:

“ Lo que nos caracteriza y nos aúna como Sociedad plural no es que PENSEMOS lo mismo, ni que SEAMOS iguales, ni que queramos lo mismo, sino que simplemente respetemos la subjetividad del otro, la diferencia. Y sepamos ver nuestras limitaciones en nuestro pensamiento. No abanderemos certezas, sino levantemos nuevas preguntas. Dudemos un poco de lo que hemos hecho, sino no podremos avanzar como Sociedad. No podremos transformar este Sistema. Juntos desde la diversidad de pensamiento se puede trabajar. Esa es la verdadera militancia política, la que respeta la subjetividad del otro. Y todos podemos hacer política desde nuestro lugar, el de ciudadanos.

Para mi es el pilar necesario, un cambio desde el respeto en las cosas pequeñas, en las pequeñas diferencias con los otros. No podemos esperar que el cambio venga desde fuera, y luego sentarnos a ver qué mal lo está haciendo el otro.

Esto es algo tan básico, tanto, que se aprende cuando tu madre te reconoce como alguien diferente, te respeta y te anima a que explores y mires el mundo a tu manera, no solo desde una perspectiva única.

Trabajar en esto tan pequeño, creo que es una de las maneras de curarnos como Sociedad, porque si no nos curamos primero nosotros tampoco podremos elegir representantes que estén a la altura de lo que somos y esperamos. Porque no olvidemos que el que está arriba solo es el representante de lo que somos aquí abajo.

Y si alguien que ha leído esto y quiere empezar a trabajar en esto, le diría que a cada certeza que crea le agregue un interrogante detrás. Y empiece a cuestionarse dónde puso el foco, para saber qué iluminó y qué dejo en sombra.

Una buena manera de empezar a analizar la política es empezar por uno mismo.

Gisela Renes

Es psicólogo y psicoanalista. Miembro del Centro Psicoanalítico Valenciano (APM) y Vocal en Valencia del IEPPM(Instituto de Estudios Psicosomáticos y Psicoterapia Médica).
Especialista en psicosomática y psicoterapia médica. Profesora de PIR-MIR en EVES en la asignatura de Psicoanálisis en niños y adolescentes desde 2009. Ha realizado conferencias sobre psicoanálisis entre las que destacamos algunas como “El miedo escénico; de la emoción a la creación” o “Un cuerpo para dos” en el Colegio de Médicos de Valencia.
Participó como psicoanalista infantil en la sección de Radio 9 " Cosas de nanos". Profesora del Máster de Arteterapia en la Universidad de Bellas Artes de Valencia.
Empieza en la música con veinte años. Mientras estudiabala carrera de psicología en Valencia (España) compaginaba un proyecto de música brasilera.En éste entró en contacto con Nacho Mañó, su marido, con el que hará la mayoría de sus proyectos musicales.

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